Viajando en Clase Turista
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Milán

DÍA 5

Nuestro tren partía a las 8.00h, así que nos levantamos muy pronto, desayunamos algo en la estación y, tras pasar los controles de seguridad, accedimos a los andenes. 

 

En apenas 1.40h llegamos de nuevo a Milán. Volveríamos a alojarnos en el mismo hotel que en días anteriores, por lo que, tras realizar el check-in, nos dirigimos hacia el primer punto de interés del día: el Castello Sforzesco, un castillo medieval que fue propiedad de la familia Sforza cuya construcción data del siglo XV y que ha sido parcialmente derruido y reconstruido en multitud de ocasiones a lo largo de su historia. En la actualidad sus estancias albergan varios museos de arte y es visitado por miles de turistas cada año.

 

El castillo se encuentra situado en uno de los extremos del Parque Sempione, el principal pulmón del centro de la ciudad, un gigantesco espacio verde construido entre 1890 y 1893 al estilo de los jardines ingleses de la época. Aprovechamos la visita para descubrir sus rincones más bellos, como su largo artificial o el Arco della Pace, un monumento situado en el extremo noroeste del parque construido en 1807 para conmemorar la paz.

Recorrimos la Via Dante, una de las principales arterias comerciales de la ciudad, que desemboca en la Piazza del Duomo para visitar el Duomo di Milano, cuyo interior no habíamos podido visitar días antes. La cola para comprar las entradas era interminable, sin embargo habíamos realizado la reserva de las mismas con bastante antelación, por lo que usando un algo de picardía conseguimos saltarnos la cola y acceder a las taquillas para recoger los boletos. Accedimos a la catedral por su puerta principal, tras pasar un control de seguridad.   

El interior, de enormes dimensiones, está revestido de mármol oscurecido. Decenas de altísimas columnas de mármol tallado soportan su elevado techo. Alberga una colección pictórica de gran valor, además de restos arqueológicos de un baptisterio cristiano del siglo IV.

 

La visita no sería completa si no la culmináramos con una de las actividades más famosas de Milán, la visita a la terraza panorámica de la Catedral, que incluye un recorrido por la parte más alta de la edificación y que ofrece una de las mejores vistas de a ciudad. La entrada conjunta de la catedral y la terraza tiene un coste de 20 euros por persona y es una experiencia que recomendamos 100%, sobre todo si, como nos pasó a nosotros, el día acompaña.

A la salida, aprovechamos la proximidad para visitar el Palazzo Reale, a escasos metros del Duomo. Este palacio fue durante muchos años la sede del gobierno de Milán y posteriormente reconvertido en lugar de muestras y exposiciones. En la actualidad alberga un museo con piezas artísticas, en su mayoría esculturas, de varias épocas de la historia. La entrada tiene un coste de 14 euros por persona y la visita, aunque no imprescindible, resultó interesante.

 

Tras un reconfortante y refrescante gelatto italiano, pagado a precio de oro, continuamos nuestra ruta hacia el último punto de interés del día: el Quadrilatero d’Oro, el barrio en el que se concentran las tiendas de las principales firmas de moda a nivel mundial. En sus calles podemos encontrar, entre otras muchas, a las sedes de Dolce & Gabbana, Valentino, Dior o Armani. Evidentemente, el objeto de nuestra visita no era el shopping, más que nada porque los precios de los artículos que allí se venden son realmente prohibitivos.

 

La experiencia, aunque se trate de un amiente ostentoso que poco tiene que ver con nuestra forma de vida, es muy interesante, no solo por las tiendas y negocios del lugar, sino por la arquitectura de sus edificios y los personajes que por allí deambulan.

Rodeados de tanto lujo, decidimos volver a la Piazza del Duomo para darnos un capricho y degustar un delicioso Aperol Spritz en el bar Terrazza Aperol, que ofrece las mejores vistas del Duomo y se encuentra en una situación privilegiada, a pocos metros de la Galería Vittorio Emanuele II. Allí pudimos relajarnos y disfrutar del estupendo clima de Milán mientras nos lamentábamos por tener que abandonar esta maravillosa aventura en tierras italianas.

Entre copa y copa la noche se nos echó encima, por lo que decidimos volver a la zona del hotel para cenar algo y descansar. Nuestro último día completo en el norte de Italia se había esfumado casi sin darnos cuenta y mañana nos tocaba volver a casa.

 

 

Vuelta a casa

DÍA 6

Últimas horas en Milán. La noche había ido genial, pero la pena por acabar esta aventura nos embargaba. Utilizamos la mañana para conocer la zona de la estación de trenes y comprar algún que otro recuerdo. Tras ello, tomamos nuevamente el Tren Malpensa Express que en apenas 1 hora nos condujo a la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional Milan Malpensa.

  • 13.00h Vuelo directo Milan Malpensa - Palma con Easyjet. Llegada a Palma a las 14.45h.

El vuelo, operado por Easyjet, salió puntual. Salvo unas ligeras turbulencias al poco de despegar, el trayecto fue plácido y en apenas 1.30h aterrizábamos en Palma.

 

La aventura en el norte de Italia había sido mucho más satisfactoria de lo esperado. La gastronomía, la simpatía de sus habitantes, la carga histórica de sus ciudades y lo hermoso de sus edificios y monumentos hacen de Italia uno de los países más atractivos del mundo. Personalmente sentimos cierto hermanamiento con el pueblo italiano y tras este viaje ese sentimiento se ha visto acrecentado. Gracias, Italia, por ser tan hermosa. Arrivederci!

 

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