Viajando en Clase Turista
Viajando en Clase Turista

Fiji, Malolo Lailai

Habíamos dejado el coche en la sede de Jucy la noche anterior, así que agarramos el shuttle bus que nos condujo directamente al aeropuerto. Eran apenas las 4.30h de la mañana y nuestro vuelo era el primero del día.

 

  • Salida Auckland a las 06.30h. Llegada a Nadi a las 09.40h.

Vuelo operado por Air New Zealand, compañía estrella de Nueva Zelanda. La duración del vuelo fue de poco menos de 3 horas. El avión era muy cómodo, ofrecía entretenimiento a bordo y comida gratuita. Definitivamente las aerolíneas del pacífico son infinitamente mejores que las europeas.

A la llegada al Aeropuerto Internacional de Nadi, ya nos dimos cuenta de las diferencias entre Fiji y nuestros anteriores destinos. No solo por el clima (habíamos pasado de temperaturas cercanas a los 0º a temperaturas por encima de los 25º), sino por el carácter de sus habitantes: tranquilos, relajados, sin ningún estrés… No parecía que estuviéramos en un control de seguridad de un aeropuerto.

A través de la web de Malolo Cat (link) habíamos reservado el traslado a la isla Malolo, donde se ubicaba nuestro resort. Desgraciadamente este no partía hatsa las 14.00h, así que se nos facilitó el acceso al Fiji Gateway Hotel, un establecimiento a pocos metros del aeropuerto donde los viajeros pueden descansar y comer algo mientras esperan su vuelo o su traslado a otro hotel, como era nuestro caso.

Unas horas después, el shuttle bus vino a por nosotros y nos condujo a Port Denarau. El trayecto en bus fue caótico, pero nos sirvió para hacernos una idea de la desigualdad social del país, ya que antes de entrar en la zona portuaria, donde abundan los hoteles de lujo, campos de golf y residenciales de alto standing, pasamos por zonas muy pobres, donde las casas mostraban severos signos de deterioro y donde la escasez de servicios era evidente.

Ya en la zona del puerto, el barco de la empresa Malolo Cat nos condujo en apenas 50 minutos hasta Malolo Island, donde se encontraba el que sería nuestro hogar para los próximos 4 días: el lujoso Lomani Island Resort. A la llegada el personal del hotel nos recibió con collares y cánticos, e incluso nos ofrecieron un cóctel de bienvenida servido dentro de un coco. Ruti, la jefa de recepción, fue la encargada de mostrarnos las instalaciones y de conducirnos a nuestro bungalow, que incluía, entre otras cosas, acceso directo a la playa y piscina privada. A modo de bienvenida, sobre la mesa del salón encontramos un bol de fruta y una botella de champán.

El Lomani Island Resort es un espacio exclusivo, donde no se admiten niños, con apenas 32 bungalows, por lo que la tranquilidad es máxima. Al ser un resort dedicado a parejas podemos decir que el amor flotaba en el ambiente. La mayoría de nosotros veníamos de luna de miel, aunque la mayoría venían de puntos bastante más cercanos como Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos.

El hotel incluye en sus instalaciones un bar, un restaurante, una zona de piscina con hamacas balinesas, un campo de vóley, playa privada e infinidad de actividades lúdicas. Además, al estar hermanado con el hotel anexo, el Plantation Island, uno puede caminar hasta allí para disfrutar de otros restaurantes, bares, piscinas, pistas de tenis e incluso posee un supermercado.

Unas horas después, tras conocer bien las instalaciones y pasear por la playa, nos duchamos y nos vestimos para ir a cenar. La temática de la cena era la ancestral cultura fiyiana, por lo que empezamos participando en lo que se denominaba como “la ceremonia del Kava”, en la que empleados del hotel se vestían con atuendos tribales y nos daban a beber una especie de bebida picante hecha con raíces secas de la planta de la pimienta que te dormía la lengua y la boca y que, al parecer, en tiempos anteriores se ingería en celebraciones familiares y reuniones. Esta se sirve vertida en la cáscara de medio coco y tras beberla el anfitrión da dos palmadas que deben ser contestadas de la misma manera por la persona invitada.

Tras ello, nos sirvieron comida típica de la zona: arroz de coco, pescado fresco del día, pollo con salsa de limón, ensalada y fruta, e incluso nos sirvieron alguna que otra copita que hizo que regresáramos al bungalow algo achispados.

La noche anterior habíamos pedido que nos trajeran el desayuno a la habitación, por lo que a las 9 en punto un empleado del hotel tocó nuestra puerta y nos dejó una bandeja enorme repleta de fruta, cereales, bollería, tostadas, zumo y unas tortitas deliciosas.

EN CONSTRUCCIÓN

Booking.com

Viajando en clase turista en redes sociales :

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© Viajando en clase turista, web de viajes. Contacto: info@viajandoenclaseturista.com Reservado el derecho de imagen, fotografías própias.