Viajando en Clase Turista
Viajando en Clase Turista

Glasgow (Día 10)

Nos despertamos a eso de las 7 de la mañana, cuando Julia dijo basta. La noche en el último camping del road trip había sido muy plácida. Tras desayunar algo y acabar de meterlo todo en la maleta, nos pusimos en marcha para encarar el último tramo largo de carretera a bordo de nuestra amada caravana.

 

Condujimos cerca de 1 hora hasta Glasgow, la ciudad más poblada de Escocia, aunque no nos dirigimos al centro, sino a las afueras, en el este, donde se ubica uno de los lugares de peregrinaje de aficionados al fútbol de todo el mundo, el Celtic Park, estadio del histórico club Celtic F.C. Fundado en 1888, se trata de uno de los equipos más antiguos del fútbol mundial, campeón de Europa en 1967 y de multitud de trofeos nacionales. Su estadio, con un aforo de unos 60.000 espectadores, fue inaugurado en 1998 y ofrece tours guiados por 13,5 libras por adulto. Recomendamos reservar el tour por anticipado, no obstante, nosotros acudimos sin reserva y tuvimos la suerte de encontrar un hueco. En él, el visitante puede conocer la sala de trofeos, la zona de vestuarios y el terreno de juego.

 

Se acercaba la hora de devolver la caravana, así que, tras realizar algunas compras en la tienda del estadio, nos pusimos en contacto con Indie Campers para acordar el lugar de devolución. Condujimos cerca de 20 minutos hasta el hotel Courtyard by Marriott, en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Glasgow. Aparcados en el parking, acabamos de recoger la caravana y prepararnos para dejarla. A los pocos minutos apareció Tiago, el chico que nos entregó la caravana y que nos cayó tan bien. Tras revisar que todo estaba correcto lo vimos alejarse con la que había sido nuestra casa en los últimos 8 días. La pena nos embargaba, pero no quedaba otra que continuar, ya que aún quedaba 1 día y medio de viaje y había que aprovecharlo.

 

Pedimos un Uber que en apenas 18 minutos y por solo 15 libras nos levó al hotel donde dormiríamos esa noche, el Ibis Styles Glasgow Centre George Square, un estupendo establecimiento situado en pleno centro de la ciudad, a escasos pasos de los principales puntos de interés y con muy buenas opiniones en internet. El check in en la recepción, que se encuentra en la primera planta, fue rapidísimo y el personal muy amable. La habitación, situada en la planta 7, era amplísima y contaba con una cuna para Julia, a la que dimos mucho uso. Tras un rápido repaso a la habitación y haber dejado las maletas, nos pusimos en marcha para tratar de conocer la ciudad en las horas de sol que nos quedaban.

 

Iniciamos la ruta caminando por Hanover St. hasta George Square, el corazón de Glasgow. Esta enorme plaza, fundada en el siglo XVIII en honor al Rey Jorge III, alberga edificios de gran importancia como el Ayuntamiento, el edificio principal del Royal Bank of Scotland y Merchant House, la cámara de comercio. En Navidad esta plaza acoge el famoso mercado navideño y las celebraciones de fin de año y la festividad de St. Andrews. A lo largo de la plaza se encuentran varias esculturas como la de la Reina Victoria, el Príncipe Alberto, el poeta Robert Burns o el inventor James Watt, que flanquean la pieza central, un gran obelisco conocido como el Monumento a Scott.

 

Desde allí continuamos por Cathedral St en dirección este durante unos 10 minutos para toparnos con el principal edificio religioso de Glasgow, la Catedral de St. Mungo, construida en el 1136 convertida al protestantismo después de la reforma religiosa escocesa, lo que la salvó de la destrucción. Junto a ella la enorme Necrópolis de Glasgow, un cementerio victoriano inaugurada en el 1833 en el que se cuenta que hay enterradas más de 50.000 personas, entre los que se encuentran varios personajes históricos del país. El recinto alberga cerca de 3.500 monumentos.

 

Recorrimos High St, donde encontramos multitud de locales abandonados, mostrando una cara amarga de la ciudad, sucia y descuidada, no esperábamos eso, sinceramente. No obstante, tras una caminata, nos topamos con el Merchant City Clock Tower, la torre del reloj que sirve de enlace con Argyle St, una de las principales arterias comerciales. Allí descubrimos otra Glasgow, animada y divertida. La calle Argyle está repleta de tiendas y es parcialmente peatonal, por lo que es muy sencilla de recorrer, pese a ser la más larga de la ciudad.

 

Cansados de un día tan intenso, volvimos al hotel para disfrutar de nuestra última noche en Escocia. Aunque nos habíamos habituado a dormir en la caravana, agradecimos disponer de un espacio más amplio en esta ocasión. Tras una ligera cena y una ducha reparadora nos fuimos a dormir, siendo conscientes de que la aventura pronto llegaría a su fin, pero felices de haberla vivido tan intensamente.

 

Recorrido del día:

Glasgow (Día 11)

Aunque fuera el último día y necesitáramos descansar tras un viaje tan intenso, no pudimos evitar volver a despertarnos pronto. La noche en la habitación había ido genial. Habíamos estado muy tranquilos y Julia nos había dejado descansar bien, así que todo empezaba genial. La reserva incluía desayuno, así que nos dirigimos a la cafetería para disfrutar de él. Todo estaba delicioso y, tras hacer el check out, nos pusimos en marcha para acabar de conocer Glasgow.

 

Nuestro vuelo partía sobre las 19h, eso suponía que disponíamos de toda la mañana y parte de la tarde para hacer lo que nos viniera en gana y justo eso es lo que hicimos. Nos quedaban varios rincones por visitar y multitud de recuerdos y regalos que comprar, así que decidimos movernos por el centro de la ciudad.

 

El recorrido del día, en el que recorreríamos pocas calles pero muy intensamente, comenzaría justo en la parte de Argyle St. que no recorrimos el día anterior, desde Queen St hacia el oeste, en su tramo no peatonal. Allí visitamos el Centro Comercial St. Enoch, donde realizamos alguna que otra compra.

Dada la proximidad, decidimos caminar hacia la orilla del Río Clyde para pasear relajadamente y observar la multitud de puentes que lo cruzan. Allí descubrimos un ambiente que no nos gustó demasiado: indigentes, personas fumando sustancias sospechosas, gente hablando sola… Así que decidimos volver hacia la zona comercial, donde nos sentíamos mucho más seguros.

 

Recorrimos (varias veces) la que puede considerarse como principal arteria comercial de Glasgow, Buchanan St, donde confluyen las principales marcas de ropa y tecnología, además de multitud de tiendas de souvenirs y algún que otro centro comercial, como las Buchanan Galleries, donde aprovechamos para comer algo.

 

La última visita del día tuvo lugar en el principal centro artístico de Glasgow, la Galería de Arte Moderno o GoMa, ubicada en un elegante y neoclásico edificio en el corazón de la ciudad. La entrada al recinto es totalmente gratuita y en su interior se pueden encontrar exposiciones y colecciones de artistas nacionales e internacionales. Fue inaugurada en 1996 y desde entonces se convirtió en el museo de arte moderno más visitado del país. Pese a no ser unos amantes de este tipo de museos, reconocemos que la visita resultó muy interesante y Julia se lo pasó genial, como podéis ver en las fotos.

 

Nos tocaba emprender el camino de vuelta a casa, así que volvimos al hotel a recoger nuestras maletas, que habíamos dejado en recepción tras el check out. Una vez las tuvimos, caminamos hasta George Square, desde donde agarramos el Bus 500, que por 8,50 libras por adulto nos condujo en apenas 25 minutos al Aeropuerto Internacional de Glasgow. Allí facturamos las maletas en los puestos de auto-facturación y pasamos el control de seguridad. El vuelo llevaba un retraso de unos 40 minutos, así que nos sentamos en una cafetería a tomar algo mientras esperábamos.

 

Eran las 19.40h cuando embarcábamos en el avión de Easyjet, compañía con la que nos encanta volar, pero con la que hemos tenido que sufrir ya varios atrasos. La tristeza nos embargaba, como siempre nos pasa en los vuelos de vuelta de nuestros viajes, pero nos fuimos alegrando a medida que manteníamos una conversación con nuestro vecino de fila, un señor escocés que viajaba a Mallorca de vacaciones con su familia y con el que repasamos paso por paso nuestro viaje, además de darle algún que otro consejo para aprovechar mejor su estancia en nuestra tierra.

 

 

  • Salida Glasgow a las 20.00h. Llegada a Palma a las 23.20h.

 

El vuelo fue algo más corto que el de la ida, durando apenas 2.20h. Muy suave, sin sobresaltos ni turbulencias. Julia se lo pasó jugando prácticamente entero y a falta de una media hora para aterrizar cayó rendida.

 

Ya estábamos de nuevo en casa, después de otra aventura genial en familia. No sabemos porqué, pero las expectativas de este viaje eran medias, quizá por ser un destino tan cercano o por tratarse de un estado miembro de la UE (aunque por poco tiempo), pero estas se vieron totalmente superadas por lo allí vivido. Escocia nos regaló alguno de los paisajes más bellos que hemos visto en nuestra vida, nos ha permitido descubrirla a bordo de nuestra amada caravana, ha consentido que la recorramos de punta a punta y la vivamos tan de cerca que se ha ganado un lugar especial en nuestros corazones. Sus amables habitantes, tan cercanos y atentos con el visitante, y su historia, tan rica como interesante, ha calado en nosotros como la fina lluvia que nos tocó sufrir en más de una ocasión. Gracias Escocia, por ser tan bella y por haber ayudado a esta pequeña familia a añadir otra gran experiencia a su corta historia. See yee soon, pal!

 

Recorrido del día:

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