Viajando en Clase Turista
Viajando en Clase Turista

Glasgow (Día 10)

Nos despertamos a eso de las 7 de la mañana, cuando Julia dijo basta. La noche en el último camping del road trip había sido muy plácida. Tras desayunar algo y acabar de meterlo todo en la maleta, nos pusimos en marcha para encarar el último tramo largo de carretera a bordo de nuestra amada caravana.

 

 

Recorrido del día:

Glasgow (Día 11)

Aunque fuera el último día y necesitáramos descansar tras un viaje tan intenso, no pudimos evitar volver a despertarnos pronto. La noche en la habitación había ido genial. Habíamos estado muy tranquilos y Julia nos había dejado descansar bien, así que todo empezaba genial. La reserva incluía desayuno, así que nos dirigimos a la cafetería para disfrutar de él. Todo estaba delicioso y, tras hacer el check out, nos pusimos en marcha para acabar de conocer Glasgow.

 

Nuestro vuelo partía sobre las 19h, eso suponía que disponíamos de toda la mañana y parte de la tarde para hacer lo que nos viniera en gana y justo eso es lo que hicimos. Nos quedaban varios rincones por visitar y multitud de recuerdos y regalos que comprar, así que decidimos movernos por el centro de la ciudad.

 

El recorrido del día, en el que recorreríamos pocas calles pero muy intensamente, comenzaría justo en la parte de Argyle St. que no recorrimos el día anterior, desde Queen St hacia el oeste, en su tramo no peatonal. Allí visitamos el Centro Comercial St. Enoch, donde realizamos alguna que otra compra.

Dada la proximidad, decidimos caminar hacia la orilla del Río Clyde para pasear relajadamente y observar la multitud de puentes que lo cruzan. Allí descubrimos un ambiente que no nos gustó demasiado: indigentes, personas fumando sustancias sospechosas, gente hablando sola… Así que decidimos volver hacia la zona comercial, donde nos sentíamos mucho más seguros.

 

Recorrimos (varias veces) la que puede considerarse como principal arteria comercial de Glasgow, Buchanan St, donde confluyen las principales marcas de ropa y tecnología, además de multitud de tiendas de souvenirs y algún que otro centro comercial, como las Buchanan Galleries, donde aprovechamos para comer algo.

 

La última visita del día tuvo lugar en el principal centro artístico de Glasgow, la Galería de Arte Moderno o GoMa, ubicada en un elegante y neoclásico edificio en el corazón de la ciudad. La entrada al recinto es totalmente gratuita y en su interior se pueden encontrar exposiciones y colecciones de artistas nacionales e internacionales. Fue inaugurada en 1996 y desde entonces se convirtió en el museo de arte moderno más visitado del país. Pese a no ser unos amantes de este tipo de museos, reconocemos que la visita resultó muy interesante y Julia se lo pasó genial, como podéis ver en las fotos.

 

Nos tocaba emprender el camino de vuelta a casa, así que volvimos al hotel a recoger nuestras maletas, que habíamos dejado en recepción tras el check out. Una vez las tuvimos, caminamos hasta George Square, desde donde agarramos el Bus 500, que por 8,50 libras por adulto nos condujo en apenas 25 minutos al Aeropuerto Internacional de Glasgow. Allí facturamos las maletas en los puestos de auto-facturación y pasamos el control de seguridad. El vuelo llevaba un retraso de unos 40 minutos, así que nos sentamos en una cafetería a tomar algo mientras esperábamos.

 

Eran las 19.40h cuando embarcábamos en el avión de Easyjet, compañía con la que nos encanta volar, pero con la que hemos tenido que sufrir ya varios atrasos. La tristeza nos embargaba, como siempre nos pasa en los vuelos de vuelta de nuestros viajes, pero nos fuimos alegrando a medida que manteníamos una conversación con nuestro vecino de fila, un señor escocés que viajaba a Mallorca de vacaciones con su familia y con el que repasamos paso por paso nuestro viaje, además de darle algún que otro consejo para aprovechar mejor su estancia en nuestra tierra.

 

 

  • Salida Glasgow a las 20.00h. Llegada a Palma a las 23.20h.

 

El vuelo fue algo más corto que el de la ida, durando apenas 2.20h. Muy suave, sin sobresaltos ni turbulencias. Julia se lo pasó jugando prácticamente entero y a falta de una media hora para aterrizar cayó rendida.

 

Ya estábamos de nuevo en casa, después de otra aventura genial en familia. No sabemos porqué, pero las expectativas de este viaje eran medias, quizá por ser un destino tan cercano o por tratarse de un estado miembro de la UE (aunque por poco tiempo), pero estas se vieron totalmente superadas por lo allí vivido. Escocia nos regaló alguno de los paisajes más bellos que hemos visto en nuestra vida, nos ha permitido descubrirla a bordo de nuestra amada caravana, ha consentido que la recorramos de punta a punta y la vivamos tan de cerca que se ha ganado un lugar especial en nuestros corazones. Sus amables habitantes, tan cercanos y atentos con el visitante, y su historia, tan rica como interesante, ha calado en nosotros como la fina lluvia que nos tocó sufrir en más de una ocasión. Gracias Escocia, por ser tan bella y por haber ayudado a esta pequeña familia a añadir otra gran experiencia a su corta historia. See yee soon, pal!

 

Recorrido del día:

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