Viajando en Clase Turista
Viajando en Clase Turista

Ruta: Coffs Harbour - Byron Bay, Australia

El día amaneció sol un sol radiante. A medida que nos acercábamos al norte el tiempo se iba suavizando. Empezamos a sustituir la chaqueta por las camisetas de manga corta.

 

Tras desayunar, recoger la caravana y hacer el check-out, retomamos la ruta A1, atravesando la ciudad de Grafton y desviándonos a la altura de Gulmarrad para, tras casi 2 horas de carretera, adentrarnos en Yuraygir, más concretamente en la zona de Red Cliff. El objetivo era ver canguros en libertad y vaya si los vimos!

El camino hasta la Reserva Natural no es fácil: curvas, cambios de rasante, obras, caminos de tierra… sin embargo nuestra caravana pudo con todo. Nos costó cerca de una hora y dos vueltas enteras al parque, pero finalmente vimos algo que parecían unas orejas en un prado junto a la carretera. Cuando nos acercamos nos dimos cuenta que había cerca de 10 pares de orejas más. De repente estábamos rodeados de canguros! Qué experiencia!

 

Pese al peligro evidente de acercarse demasiado, y más teniendo en cuenta que uno de ellos tenía una cría en su regazo, le echamos valor y nos adentramos en la hierba, ante la atenta mirada de un macho que no nos perdía de vista. No queríamos molestarlos, así que nos quedamos a una distancia prudencial de unos 3 metros. Estábamos cerquísima! Desde ahí las tomas eran espectaculares, como se puede apreciar en las fotos.

La experiencia había sido brutal. Ya habíamos estado con canguros en cautividad, pero verlos ahí, en su hábitat natural, era impresionante. Con mucha pena abandonamos el parque y retomamos nuestra ruta, volviendo a la A1 en dirección norte hasta Yamba, un pequeño pueblo costero del que se dice que fue donde se inventó el surf.

 

El punto de partida de nuestro itinerario fue Harbour St, en la zona del puerto. Desde allí recorrimos el pueblo entero, desde su avenida principal hasta las empinadas cuestas que la cruzan y que desembocan en la playa. El punto más interesante del circuito fue el Yamba Lighthouse, desde donde se obtienen las mejores vistas de la costa y el Parque Hickey Island. Yamba es uno de los destinos preferidos de los surferos, aunque no solo se practica este deporte, ya que la localidad tiene uno de los campos de golf más famosos de la zona.

Tras una deliciosa comida en un restaurante local, reanudamos la marcha en dirección a la que sería nuestra última parada del día: Byron Bay. Tenemos que decir que las buenas referencias que habíamos leído sobre este lugar no le hacen justicia. Es mucho mejor de lo que imaginábamos. Una ciudad animada, con una gran oferta de restaurantes y ocio, con un ambiente muy divertido y situado en un enclave idílico.

 

Nuestra primera parada fueron los distintos miradores de las afueras de la ciudad, en concreto The Pass, Clarkes Beach, Captain Cook y Lighthouse Lookout. Desde muchos ellos, además de divisarse la espectacular costa, puede accederse a las playas, desde donde pudimos disfrutar del atardecer.

Ya con el sol cayendo, nos adentramos en la calles de la pequeña ciudad, llena de gente y de comercios locales. Aprovechamos para tomar algo y comprar algunos recuerdos, acabando nuestra ruta en las inmediaciones del Apex Park, donde disfrutamos de la puesta de sol acompañados por la música, los bailes y algún que otro aroma a hierbas varias que provenían del numeroso grupo de hippies que abarrotaban el lugar.


Ya de noche, y tras continuar callejeando por Byron Bay, decidimos dirigirnos al último caping de nuestro viaje. En este caso sería el Discovery Park Byron Bay, a unos 8 minutos del centro de la ciudad. Al igual que en las anteriores ocasiones, reservamos una Ensuite Site, aunque en este caso las instalaciones estaban algo más deterioradas. No recomendaríamos este parque a ningún visitante. El estado de conservación dejaba mucho que desear.

Ruta: Byron Bay - Brisbane, Australia

Último día en caravana, así que había que aprovecharlo. Nos esperaba una paliza de carretera, pero el día de hoy lo merecía.

 

Tomamos la A1 por última vez y tras 2 horas de conducción nos plantamos en el Lone Pine Koala Sanctuary, la reserva de koalas en cautividad más grande del país. Las dimensiones del parque son inmensas y ofrecen una experiencia muy completa a sus visitantes. Sus instalaciones no se limitan a la reserva de koalas, sino que albergan hábitats acondicionados para otras especies como Canguros, Dingos, Diablos de Tasmania, reptiles, Emús, aves e incluso Ornitorrincos. La principal actividad, nada barata por cierto, es el hecho de que puedes sujetar un koala y hacerte fotos con él, algo que no está permitido en el resto de parques. La experiencia en Lone Pine fue muy gratificante. Es apta para todos los públicos y podemos asegurar que se lo pasa igual de bien un adulto que un niño. La entrada cuesta unos 36$ por persona e incluye la entrada a todas las zonas del centro y todos los espectáculos, sin excepción.

Se aproximaba la hora de dejar la caravana, así que condujimos hasta el último de los puntos de visita, la majestuosa y vibrante ciudad de Brisbane, capital del estado de Queensland y tercera ciudad más poblada de Australia. Condujimos hasta la sede central de Jucy, en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional, donde abandonamos con mucha pena la que había sido nuestra casa los últimos 5 días y un shuttle bus nos condujo a la Terminal, donde agarramos el Airtrain que nos llevó al centro de la ciudad. El coste del trayecto de ida y vuelta es de 28$ por persona.

Dado que el recorrido del tren abarcaba prácticamente la totalidad de la ciudad de Brisbane, decidimos apearnos en la parada de Fortitude Valley y comenzar a explorar las calles desde allí.

La primera de nuestras paradas fue Chinatown. No es tan animada ni extensa como la de Sydney pero tiene su encanto. Su principal atractivo reside en el centro comercial que se ubica justo en el centro, que comprende tiendas y restaurantes, y que recibe miles de visitantes.

 

Recorriendo Ann St, una de las principales arterias de Brisbane, encontramos edificios famosos como All Hallow’s School, St John’s Cathedral o Central Station, donde paramos a reponer fuerzas. Tras ello, continuamos calle abajo, descubriendo otros edificios emblemáticos como Albert Street Uniting Church y el Town Hall, que corona majestuoso la King Geaorge Square, plaza más importante de la ciudad.

Casi sin quererlo nos topamos con el río que atraviesa la ciudad, así que, con el sol escondiéndose lentamente a nuestras espaldas, cruzamos el Puente Victoria para dirigirnos a la zona más animada de Brisbane: South Bank, una zona de ocio y restauración desde la que se obtienen las mejores panorámicas del skyline de la ciudad y que alberga cosas tan curiosas como una noria, una pagoda, una mini-selva o una playa artificial. Recorrimos el paseo que bordea el río y contemplamos la puesta de sol, abandonando la zona en plena noche, con la compañía de las espectaculares luces de los rascacielos de Brisbane.

Decidimos emprender el camino de vuelta al hotel. En este caso optamos por el Metro Tower Mill Hotel, un céntrico establecimiento, a pocos metros de King George Square y de Central Station, y justo al lado del famoso Windmill, el antiguo molino construido en el siglo XIX y que hoy es todo un símbolo de la ciudad. El hotel, pese a estar cerca del centro, se encuentra en una especie de colina, por lo que hay que tener en cuenta las cuestas, que no son precisamente suaves. Las instalaciones eran muy correctas: check-in rápido, cama cómoda, baño limpio, etc. Ducha rápida y a dormir.

Booking.com

Viajando en clase turista en redes sociales :

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© Viajando en clase turista, web de viajes. Contacto: info@viajandoenclaseturista.com Reservado el derecho de imagen, fotografías própias.